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Así es la tecnología holográfica que llegará con la actualización de Windows 10 en 2017
Microsoft ya había adelantado que las computadoras equipadas con Windows 10 serían compatibles con la experiencia holográfica que están desarrollando a través de dispositivos como Hololens. Ahora, finalmente se ha confirmado que la próxima gran actualización del sistema operativo, agendada para mediados de 2017, recibirá esta característica.

La noticia fue dada a conocer en el Intel Developer Fórum que se está llevando a cabo esta semana en san Francisco, donde uno de los principales socios de hardware de Microsoft ha mostrado su propio desarrollo en este campo con la presentación de Project Alloy.
Microsoft ya había adelantado que las computadoras equipadas con Windows 10 serían compatibles con la experiencia holográfica que están desarrollando a través de dispositivos como Hololens. Ahora, finalmente se ha confirmado que la próxima gran actualización del sistema operativo, agendada para mediados de 2017, recibirá esta característica.

La noticia fue dada a conocer en el Intel Developer Fórum que se está llevando a cabo esta semana en san Francisco, donde uno de los principales socios de hardware de Microsoft ha mostrado su propio desarrollo en este campo con la presentación de Project Alloy.
La llegada de la tecnología holográfica a las PC permitirá que estas puedan soportar la oleada de contenidos que se avecinan en el futuro próximo. Gracias a la alianza entre Intel y Microsoft, desde las pequeñas NUCs equipadas con graficos iris hasta las supe poderosas laptops gamers podrán recibir esta tecnología y serán compatibles tanto con HoloLens como con los lentes fabricados por terceros.
Grabado de un holograma
Grabado de un holograma
En realidad, la luz reflejada por una pequeña parte de un objeto (el punto del ejemplo precedente) es débil y solo puede contribuir a que zonas del holograma sean un poco más oscuras o más claras. Eso no impide la formación de frentes de onda semiesféricos durante la lectura del holograma. El observador encontrará solamente, que el punto es poco brillante. Un segundo punto luminoso añade, al grabado del holograma, sus propias zonas un poco más claras u oscuras. A la observación, el segundo juego de zonas claras y oscuras crea otro conjunto de frentes de onda que parece originarse de la posición donde se encontraba el segundo punto. Si el punto se encontraba más lejos, se le "verá" más lejos y viceversa.
El holograma graba la información tridimensional de la posición de los puntos. Un objeto grande no es otra cosa que un conjunto de puntos. Cada zona puntual del objeto crea zonas más o menos grises que se adicionan en la placa. Cada conjunto de zonas grises crea, a la observación, ondas semiesféricas que parecen salir del "buen" sitio del espacio: y así vemos una imagen (virtual) del objeto. En la práctica, este tipo de holograma – fino y con alumbrado perpendicular – es poco utilizado, ya que las emulsiones sensibles son más espesas que la longitud de onda. Además los hologramas con alumbrado perpendicular dan también imágenes más reales (en el sentido óptico de la palabra) inoportunas en la observación.
El holograma graba la información tridimensional de la posición de los puntos. Un objeto grande no es otra cosa que un conjunto de puntos. Cada zona puntual del objeto crea zonas más o menos grises que se adicionan en la placa. Cada conjunto de zonas grises crea, a la observación, ondas semiesféricas que parecen salir del "buen" sitio del espacio: y así vemos una imagen (virtual) del objeto. En la práctica, este tipo de holograma – fino y con alumbrado perpendicular – es poco utilizado, ya que las emulsiones sensibles son más espesas que la longitud de onda. Además los hologramas con alumbrado perpendicular dan también imágenes más reales (en el sentido óptico de la palabra) inoportunas en la observación.
En la imagen de la derecha se alumbra la
escena con ondas planas que vienen de la izquierda. Una parte de la luz se
refleja en el punto, representado como un círculo blanco. Sólo está
representada la luz reflejada hacia la derecha.
Alumbramos el holograma con ondas planas que vienen de la izquierda. La luz pasa por los "espacios" transparentes del holograma y cada "espacio" crea ondas semiesféricas que se propagan hacia la derecha. En la imagen a la derecha solo hemos dibujado la parte interesante de la cresta de las ondas. Se aclara que las ondas que salen de los "espacios" de la placa se adicionan para dar frentes de onda semiesféricos similares a los frentes producidos por la luz reflejada por el punto de la escena. Un observador situado a la derecha de la placa ve luz que parece salir de un punto situado en el sitio donde estaba el punto de la escena. Eso es debido al hecho que el holograma deja pasar – o favorece – la luz que tiene la "buena" fase en el "buen" sitio.
En realidad, la luz reflejada por una pequeña parte de un objeto (el punto del ejemplo precedente) es débil y solo puede contribuir a que zonas del holograma sean un poco más oscuras o más claras. Eso no impide la formación de frentes de onda semiesféricos durante la lectura del holograma. El observador encontrará solamente, que el punto es poco brillante. Un segundo punto luminoso añade, al grabado del holograma, sus propias zonas un poco más claras u oscuras. A la observación, el segundo juego de zonas claras y oscuras crea otro conjunto de frentes de onda que parece originarse de la posición donde se encontraba el segundo punto. Si el punto se encontraba más lejos, se le "verá" más lejos y viceversa. El holograma graba la información tridimensional de la posición de los puntos. Un objeto grande no es otra cosa que un conjunto de puntos. Cada zona puntual del objeto crea zonas más o menos grises que se adicionan en la placa. Cada conjunto de zonas grises crea, a la observación, ondas semiesféricas que parecen salir del "buen" sitio del espacio: y así vemos una imagen (virtual) del objeto. En la práctica, este tipo de holograma – fino y con alumbrado perpendicular – es poco utilizado, ya que las emulsiones sensibles son más espesas que la longitud de onda. Además los hologramas con alumbrado perpendicular dan también imágenes más reales (en el sentido óptico de la palabra) inoportunas en la observación.
Esas ondas esféricas se alejan del punto y se
adicionan a las ondas planas que alumbran la escena. En los sitios donde las
crestas coinciden con crestas y los valles con valles habrá máximos de
amplitud. Simétricamente, donde las crestas coinciden con valles y los valles
con crestas la amplitud será mínima. Hay sitios del espacio donde siempre la
amplitud es máxima y sitios donde la amplitud siempre es mínima. La
superficie de una placa fotosensible ubicada en el sitio punteado de la imagen
estará lo más expuesta en donde la amplitud es máxima y lo menos expuesta en
los sitios donde la amplitud es mínima. Después de un tratamiento adecuado, las
zonas más expuestas resultarán más transparentes y las zonas menos expuestas
más opacas. Es interesante señalar, que si durante la exposición, la
placa se mueve media longitud de onda (un cuarto de micrón), una
buena parte de las zonas habrá pasado de las más expuestas a las menos
expuestas y el grabado del holograma habrá fracasado.
Observación del
holograma
Alumbramos el holograma con ondas planas que vienen de la izquierda. La luz pasa por los "espacios" transparentes del holograma y cada "espacio" crea ondas semiesféricas que se propagan hacia la derecha. En la imagen a la derecha solo hemos dibujado la parte interesante de la cresta de las ondas. Se aclara que las ondas que salen de los "espacios" de la placa se adicionan para dar frentes de onda semiesféricos similares a los frentes producidos por la luz reflejada por el punto de la escena. Un observador situado a la derecha de la placa ve luz que parece salir de un punto situado en el sitio donde estaba el punto de la escena. Eso es debido al hecho que el holograma deja pasar – o favorece – la luz que tiene la "buena" fase en el "buen" sitio.
Objeto en lugar de un punto único
En realidad, la luz reflejada por una pequeña parte de un objeto (el punto del ejemplo precedente) es débil y solo puede contribuir a que zonas del holograma sean un poco más oscuras o más claras. Eso no impide la formación de frentes de onda semiesféricos durante la lectura del holograma. El observador encontrará solamente, que el punto es poco brillante. Un segundo punto luminoso añade, al grabado del holograma, sus propias zonas un poco más claras u oscuras. A la observación, el segundo juego de zonas claras y oscuras crea otro conjunto de frentes de onda que parece originarse de la posición donde se encontraba el segundo punto. Si el punto se encontraba más lejos, se le "verá" más lejos y viceversa. El holograma graba la información tridimensional de la posición de los puntos. Un objeto grande no es otra cosa que un conjunto de puntos. Cada zona puntual del objeto crea zonas más o menos grises que se adicionan en la placa. Cada conjunto de zonas grises crea, a la observación, ondas semiesféricas que parecen salir del "buen" sitio del espacio: y así vemos una imagen (virtual) del objeto. En la práctica, este tipo de holograma – fino y con alumbrado perpendicular – es poco utilizado, ya que las emulsiones sensibles son más espesas que la longitud de onda. Además los hologramas con alumbrado perpendicular dan también imágenes más reales (en el sentido óptico de la palabra) inoportunas en la observación.

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